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En
el servicio a mujeres y niños, la atención preventiva
y el cuidado a enfermos de lepra y ancianos, intentamos compartir
la fuerza redentora del sufrimiento, evangelizando así el
mundo del dolor, desde nuestro servicio profesional y nuestra opción
de fe.
PARA:
Que descubran
en este compartir un signo de esperanza y vida para ellos mismos,
otros enfermos y otros ancianos
Que puedan, junto a su familia, recuperar los valores humanos que
la sociedad les niega
Que encuentren en sí mismos la capacidad de reinserción
social, superando su marginación y desarrollando las condiciones
personales necesarias para una vida laboral, familiar y social plenamente
humana.
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