 |
Las
Hermanas Franciscanas de la Inmaculada tenemos como modelo de persona
a Jesús. Deseamos ser capaces de situarnos en el mundo desde
la experiencia de los pobres, comprometidas solidariamente por la
paz, la justicia y la integridad de la creación, liberadoras
de nuestro medio, compartiendo las angustias y esperanzas de nuestros
pueblos.
Nuestro
carisma
es dinámico, pues, al igual que nuestra fundadora Madre Francisca,
procuramos escuchar los mensajes que el Espíritu nos transmite
a través de los hechos de cada tiempo y lugar, para poder
responder con creatividad y sencillez a las necesidades de los pueblos.
|